Tu coche se compone de tres elementos centrales: carrocería, motor-caballos y ahora un nuevo pero también importante utensilio el gps o navegador. Pensarás que el coche se compone de muchas otras cosas que son significativas: aire acondicionado o climatizador, radio mp3, llantas de aleación, marca del coche, si será diesel o gasolina…
Pero para mostrar la Alegoría del Carruaje de Jorge Bucay modernizada a nuestros tiempos solo nos sirven la carrocería, el motor y el navegador.
¿Qué tiene que ver todo esto con el Desarrollo Personal? Existe una similitud entre estos tres elementos y el ser humano.
Podríamos decir que la carrocería es nuestro cuerpo, algo que en principio no podemos elegir pero que si podemos transformar, mantener y cuidar. Al igual que limpiamos cada cierto tiempo nuestro coche de la suciedad que acumula a lo largo de tantos viajes y lo enceramos, aspiramos, quitamos el polvo… debemos hacer lo mismo con nuestro cuerpo: limpiarlo bebiendo una buena cantidad de agua, mantenerlo en forma realizando ejercicio, comiendo sano para estar más limpios y relucientes, recibiendo tratamientos de belleza (masajes, cortes de pelo, exfoliaciones…). En definitiva, nuestro cuerpo es algo que nos acompañará el resto de nuestra vida y si dejamos que la carrocería se oxide, comience a mojarse y a deteriorarse el viaje empezará a ser más incómodo, molesto y nos costará mucho más llegar a nuestro destino o incluso puede que se nos acabe el viaje.
En cuanto a motor vendría a ser los deseos, las necesidades, los impulsos que llevan a tomar a acción y ponernos en marcha. Por ello, debemos seleccionarlo de forma muy cuidadosa en función de nuestras necesidades. Si queremos un coche potente que nos lleve por los caminos más sinuosos, por las montañas más escarpadas, deberemos elegir un motor potente. Esta sería la elección si fuéramos personas arriesgadas, decididas y muy motivadas por alcanzar sus propósitos. En cambio si somos personas acomodas, inseguras que no quieren sobresaltos en sus vidas elegiremos un motor pequeño que sea suficiente para trayectos cortos y muy seguros.
Pero tanto un motor como otro deben ser alimentados como nuestros deseos y necesidades, da igual si eres más decidido o menos arriesgado una vez que sepas que motor-deseos-impulsos son los que te accionarán debes alimentarlos para no quedarte sin gasolina a mitad de camino y alcanzar el punto de meta establecido.
Y una vez repostado el depósito y una buena carrocería tenemos que echar mano del GPS para no perdernos entre tantos caminos y desvíos de la vida. El GPS sería nuestra parte racional, nuestro intelecto, la parte que refrena un poco nuestros impulsos y hacen que estos no vayan por senderos peligrosos y equivocados. El navegador nos traza el camino que debemos seguir según nuestros impulsos y necesidades.
Según Jorge Bucay, “ la armonía deberemos construirla con todas estas partes, cuidando de no dejar de ocuparnos de ningunos de los tres elementos. Dejar que el cuerpo sea llevado solo por los impulsos, efectos o pasiones, pueden ser y es sumamente peligroso. Necesitamos de nuestra mente para ejercer cierto orden en nuestra vida”
Recuerda: “El navegador sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero realmente quien tira de la carrocería es el motor”
¿Qué sería de la vida si fuéramos solamente cuerpo y cerebro? ¿Cómo sería la vida sin deseos?
Saludos, María Garzón
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